sábado, 18 de febrero de 2012

LA INFANCIA A TRAVES DEL TIEMPO



¿Sabías que las niñas y los niños no siempre fueron valorados como seres humanos con las características particulares y esenciales que hoy conocemos como infancia?

Durante muchos siglos, en diferentes contextos, los niños y niñas fueron considerados como “adultos en miniatura”. Se consideraba entonces que pensaban, actuaban, sentían y tenían las mismas capacidades e intereses que los adultos. Lo que es peor aún, debido a su estado de vulnerabilidad, eran víctimas de maltrato, abandono, explotación laboral y esclavitud, abuso sexual, trata de personas, infanticidio, guerra, desnutrición y enfermedad, entre otras problemáticas.

A partir de la del siglo XX con el auge de la pedagogía moderna y la psicología, la concepción de infancia mejoró progresivamente en beneficio de la niñez. Sin embargo, hoy en el mundo globalizado contemporáneo, en muchos lugares del planeta, los niños y las niñas todavía son víctimas de atrocidades parecidas a las de siglos pasados, con la mirada indiferente de muchas personas y con la actitud omisa de los Estados. Y Colombia no es la excepción. Aunque se alardee sobre mejores condiciones de vida para las familias y la sociedad, existen brechas muy grandes que salvar, para ayudar a niños y niñas en condiciones de pobreza y miseria en las calles, en  barrios marginales, en el campo, en las zonas apartadas de las urbes.


¿Quieres conocer más sobre la historia de la niñez?

Te invitamos a leer algunos apartes extraídos del documento de investigación “La infancia en la perspectiva de las representaciones sociales” de Ingrid Delgadillo, profesora de la Universidad Pedagógica Nacional, Bogotá, Colombia.

Durante la edad media, en el contexto europeo, el concepto de infancia (noción sobre la naturaleza del niño) no estaba elaborado.

  • Los niños eran separados de su hogar a edad aproximada de siete años para servir a otras familias y poder aprender un oficio para la vida.
  • A los siete años, los niños eran considerados  personajes de la calle, deambulaban libremente por ella, se mezclaban indistintamente con los adultos y allí debían buscar medios de supervivencia.
  • No había diferencia en la forma de vestir. Tanto niñas como niños usaban batas.
  • Niños y adultos practicaban los mismos juegos.
  • No existían instituciones especializadas en la atención y formación de la infancia.
  • Los niños eran entregados al cuidado de nodrizas rurales, inclusive desde el amamantamiento.
  • Los niños desempeñaban trabajos similares a los de los adultos.
  • Las prácticas de infanticidio eran frecuentes (Medioevo y siglos XVII y XVIII) 


En el contexto colombiano, hasta mediados del siglo XX, los niños no eran considerados importantes.

  • Los niños morían con frecuencia a causa de enfermedades sin que esto causara duelo o representara pérdida social.
  • Los niños eran víctimas de maltrato, abandono.
  • En las familias con solvencia económica, los niños eran entregados al cuidado de nodrizas.
  • El refugio de los niños era la calle, donde debían sobrevivir.
  • Los niños eran considerados como mano de obra fácil de explotar o como estorbos.
  • Las niñas eran sometidas por la carga de trabajos domésticos esclavizantes desde temprana edad.
  • Los niños eran considerados como adultos pequeños o como niños “misterio” (ángeles).
  • No existía la conciencia de particularidad para diferenciar al niño, del joven y del adulto.


 Entre los siglos XVI y XVII ocurrieron transformaciones sociales que contribuyeron al surgimiento de las primeras representaciones de la infancia:

·         El proceso de industrialización (siglos XVII y XVIII)
·         La creación de centros de disciplinamiento.
·         La revolución afectiva o sentimental.

ESTADO, INDUSTRIALIZACIÓN E INFANCIA.

La Revolución Industrial generó el desplazamiento paulatino del mundo rural y agrario hacia otro de carácter urbano. El Estado interviene con medidas de control social sobre la alta concentración poblacional. Lo anterior tiene implicaciones que afectan a los niños, así:
  • Se crean fábricas, que además de lugares de trabajo son sitios de encierro controlado. La población infantil se hace objeto de interés moral, pedagógico y socia
  • Se ejerce mayor control social mediante programas de salubridad e higienización. En Bogotá, estas campañas solo se iniciaron a comienzos del siglo XX. Incluía la recomendación de portar calzado para contrarrestar el parasitismo (1947).
  •  Se genera la preocupación por el estado físico y nutricional de los niños.
  • Se instauran mecanismos para disciplinar y moralizar a los niños considerados como seres inestables.
  • Se empieza a construir una noción de infancia y se crean instancias de control para la población infantil.
  • Se aleja al niño de las calles y se le separa de los adultos para evitar peligros de tipo moral y físico (control moral).
  • El Estado interviene directamente sobre las familias que se muestran débiles para disciplinar a sus hijos (patronato)


LA ESCUELA Y EL DISCIPLINAMIENTO DE LAS INFANCIA

Para un mayor control social sobre los niños, la escuela nace como centro de encierro y disciplinamiento. Constituye un mecanismo para separar al niño de las  calles y de los adultos. Busca preparar al niño para enfrentar la vida y a la vez modelar la conducta. Con la escuela moderna nace la pedagogía y empieza a marcar la diferencia entre infancia y adultez. Sin embargo, la educación beneficia a los niños de clase social privilegiada, los de escasos recursos no tienen acceso a todas las bondades de la escuela.




LA REVOLUCION AFECTIVA Y EL SENTIMIENTO DE INFANCIA

En la edad Media no existía la intimidad familiar, la familia tenía función reproductiva, acumulación de bienes y conservación de apellidos.

La revolución de la afectividad se dio en Europa en el siglo XVII. Esta generó tres nuevas prioridades: el sentimiento de infancia, el sentimiento conyugal y el sentimiento de domesticidad.

El sentimiento de infancia se desarrolló junto al interés por la educación como un medio para transformar la sociedad. La familia asume la función de formar moral y espiritualmente al niño. Se empieza a considerar a niño como un ser maleable, moldeado a partir de la actuación de los adultos. La responsabilidad en la formación de la niñez recae sobre la mujer con su rol de madre, ya que el hombre se encarga del trabajo. La madre debía contar con saberes de tipo educativo pero además, de tipo médico como formas científicas de crianza. Se empieza a cuestionar las prácticas tradicionales de amamantamiento a cargo de las nodrizas como medida preventiva contra la transmisión de enfermedades (sífilis, tuberculosis).

El sentimiento de indiferencia que había prevalecido se cambia por el sentimiento de afecto obsesivo hacia el niño, convirtiéndolo en el centro familiar, por lo menos en las clases nobles. Para los niños del pueblo y las niñas de cualquier condición social, la situación no mejoró mucho y seguían considerados sin distinción con los adultos.

A partir de la segunda mitad del siglo XX, en Colombia, los cambios en el aspecto socio demográfico incidieron en las representaciones de la infancia, evidenciándose en:
·         Interés de la familia por reducir el número de hijos.
·         Caída de la tasa de natalidad.
·         Nuevo rol de la mujer en la sociedad y redistribución de tareas en la familia.
·         Crisis, rupturas y recomposiciones familiares.
·         Mejoramiento de las relaciones de afecto en la familia.

Los estudios de la psicología introdujeron nuevas terminologías y maneras de comprender la especificidad infantil. Para las mujeres madres, la responsabilidad en el desarrollo emocional de los hijos se acrecentó.




La familia y la escuela ganaron gran importancia como instancias de protección y promoción infantil pero presentan lógicas antagónicas para el niño en cuanto a las relaciones familia/hijo y escuela/alumno.

DISCUCIONES ACTUALES SOBRE LA NOCION DE INFANCIA

Durante las últimas décadas se ha revaluado el concepto del niño como aquel que desconoce y carece de potencialidades. Al respecto hay dos posturas:

La primera reivindica el lugar de los niños como sujetos sociales, a quienes asisten derechos especiales. Al respecto  se puede mencionar la Declaración de Ginebra, 1929 

La segunda postura plantea la fracturación de las formas de trabajo, vivienda y vida social debida la sociedad de consumo postindustrial, afectando a niños y jóvenes. Al respecto se plantea que las nuevas dinámicas culturales de fin de siglo presumen la desaparición de la infancia. Los niños y jóvenes de hoy demuestran una capacidad asombrosa de adaptarse rápidamente a los avances de la tecnología informática y de telecomunicaciones, mejor que sus padres y maestros, entrando a formar parte de redes virtuales de “amigos”, evidenciando mayor independencia emocional con respecto a su familia. De igual manera se puede observar que “los niños se hacen grandes cada vez más jóvenes” (relaciones sexuales a temprana edad, embarazos adolescentes, delincuencia juvenil, tráfico y consumo de drogas, niños actores en conflictos armados). Por otra parte, entre más tiempo se emplee en los procesos de educación formal de los niños, mayor será su dependencia económica de los padres, haciendo que la “infancia” vaya más allá de las edades preestablecidas en los contextos culturales. Al romperse los vínculos afectivos y comunicativos se generan conflictos y tensiones en las familias. Por lo anterior, la misión de ser padres en la actualidad, requiere un mayor grado de responsabilidad que trasciende de suplir las necesidades económicas hacia un profundo nivel de comunicación y afecto.

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